¿Quién es Dios?

A lo largo de la historia de la humanidad todo lo que ha sido en cierto modo impresionante o misterioso a los ojos del hombre, tales como los elementos naturales o poderosas emociones, rápidamente han llegado a convertirse en algo divino, así es como aparecieron dioses del trueno, de la lluvia, del mar, de la fertilidad, del amor, de la guerra, de la muerte y muchos otros más. Dioses por lo general bastante engreídos, necesitados de atención y que peleaban entre ellos.

El Dios de la revelación judeocristiana es completamente diferente. Él no es un tipo de alto poder terrenal o cósmico, Dios no es parte del mundo. Él no es uno de muchos seres existentes, Él es Él mismo. Todo lo que existe es por Él. Él es la fuente y el origen de todas las cosas, por lo tanto Él no es uno entre muchos, ni el mayor de todos, Dios es completamente diferente a todo lo que hay.

Es eterno: No tiene ni principio ni fin. Él siempre ha sido y siempre lo será.

Es omnipresente: Está presente en todas partes al mismo tiempo, pues no está limitado por el espacio como lo están todas las cosas creadas.

Todo lo sabe, nada se le escapa, Él mantiene todo en existencia.

El trata a su creación con perfecta justicia porque Él da a cada uno lo que se merece, tanto el bien como el mal cosechan su propia y correspondiente recompensa.

Él es visto como misericordioso y bondadoso porque Él perdona al corazón arrepentido y no abandona al pecador. Él se inclina para ayudar al hombre en su debilidad y necesidad.